Mostrando entradas con la etiqueta anecdotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anecdotas. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2011

Apolo 11: El lanzamiento

Amanecía en Cabo Kennedy. La mañana se presentaba calurosa. Por las arenosas playas se advertía una movilidad constante. Fuera del Centro Espacial, entre este y Cocoa Beach, había "15 km de casas rodantes, carpas y observadores" apostados algunos de ellos desde varios días antes. Una tarde en Cocoa, un canadiense me preguntó cómo se hacía para entrar al campo de tiro... Quizás el buen hombre no sabía que mis trámites habían comenzado un año antes.

El Dr. Von Braun junto a otros científicos estaba en el Centro de Control junto al VAB. Frente al sofisticado instrumental controlan el lanzamiento. Inmediatamente después él y su equipo alzarán vuelo hacia Houston, Texas, donde está situado el Centro de Control de Vuelos Tripulados de la NASA.

Horas antes del lanzamiento se advierte en torno al cohete una nubecilla blanca que lo envuelve. Son los vapores de oxígeno líquido a 180ºC bajo cero., que pugnan por volver a su estado gaseoso.

Todo estaba preparado. Eran las 9 de la mañana. Un gran reloj digital marcaba el paso de la cuenta maestra regresiva. Faltando 3 minutos, un silencio total envolvió al ambiente, hasta entonces ocupado por mil voces... Los 60 segundos parecían irreales. Creo que a todos nos asaltó el mismo pensamiento... "y si fallara el disparo...o sucediera una explosión general del gran vector...".

Cuando la cuenta regresiva llega al segundo 8 y descendiendo, el gran proyectil se pone en marcha con el encendido de un verdadero ramillete de cohetes de los 92 que consta. Cuando llegó el momento CERO, debieron transcurrir 3 segundos más (-3). Entonces las amarras que sostenían al Saturno 5 lo dejaron libre. ¡En el momento de la salida la primera etapa consume 14 toneladas de combustible por segundo!



 
El lanzamiento (video NASA)


Asciende la nave Apolo con los 3 astronautas a bordo. Un minuto después del lanzamiento, el blanco cohete es apenas un puntito en el cielo azul del Cabo. El lanzamiento se produjo a las 09:32 (hora EST).

martes, 2 de agosto de 2011

Apolo 11: una eminencia y un amigo inesperado

La mañana del día 14, fue de cielo cubierto con nubes que presagiaban lluvia. Ese día a las 11 asistí a la primera conferencia del célebre Dr. Wherner von Braun. Mas tarde me concedió una entrevista especial, durante la cual departimos sobre temas inherentes a la misión lunar.

Dr. Wherner von Braun

Día 15 de julio. Era el último día del Saturno 5 sobre la Tierra. Lo visitamos por la tarde, pues por la noche comenzaba la peligrosa tarea de colmar sus etapas de combustible. Por la noche miles de luces iluminaban al gran “pájaro blanco”, como vulgarmente lo llamaban los técnicos.

Febrilmente cientos de personas se agitaban junto al cohete, realizando constantes chequeos. Una tormenta a la media noche nos llenó de desaliento, pues podía posponerse la prueba. Felizmente en el Cabo las tormentas, aunque suelen ser violentas, son efímeras en la mayoría de los casos. Cabe señalar que mis acompañantes vivían de sorpresa en sorpresa por cuanto se mostraba a cada paso. En realidad yo era un “veterano”, debido a mi visita 4 años antes.

Un hecho importantísimo y favorable ocurrió cuando en la Oficina Protocolar nos fueron entregadas las credenciales. Al oírnos hablar en momentos en que pasaba a nuestro lado, un científico de la NASA me preguntó en castellano: “De dónde eres…” “De Argentina” le dije. Al momento se presentó diciéndome que era cubano, y que si necesitaba de él algo en que pudiera ser útil. Le dije que buscábamos hotel, pues el más cercano estaba a 100 Km. de distancia. Entonces, como si desde siempre fuéramos amigos, nos ofreció su casa. Carlos Díaz era su nombre. La buena suerte quiso que Carlos se convirtiera en el eslabón a través del cual llegué a conocer pormenores de la misión.

martes, 19 de julio de 2011

Apolo 11: Llegada al Centro Espacial

La noche del 8 de julio de 1969 salí del aeropuerto internacional de Ezeiza en Buenos Aires. Por la mañana del día 9 llegaba a Miami. Ocho meses antes había solicitado permiso a la NASA para reportar la misión, en lo posible con dos o tres miembros adicionales. Finalmente presidí la delegación compuesta por Omar Meynet, Olimpio Chiarelli y Cornelio Ross, quienes me acompañaron. Por la tarde alquilamos un Ford Galaxy, y el día 10 muy temprano emprendimos el inolvidable viaje.

Camino al Centro Espacial

En la oficina de Protocolo de la NASA nos entregaron las credenciales correspondientes, que aseguraban nuestra permanencia sin inconvenientes, y el permiso sin restricciones para efectuar entrevistas, reportajes, tomar fotos, grabar, asistir a conferencias, etc. Al atardecer del día 10, cruzamos Río Banana a través del puente, y nos dirigimos al corazón del "Centro Espacial J F Kennedy".

Allí, emergiendo del arenoso terreno, está el templo del Apolo. Es el "VAB" o "Edificio de Ensamblaje Muy Grande" (Very Large Assembly Building). Es el más voluminoso del mundo. sus dimensiones son 180 m de altura, por 217 de largo, asentado sobre cimientos de concreto en base a columnas de 48 m de profundidad. En su interior pueden armarse 4 cohetes Saturno 5.

El VAB en toda su magnitud

El Saturno 5, de 3 etapas, mide 111 m de altura, y en su extremo superior va la nave Apolo, compuesta del Módulo de Mando, Módulo Lunar, y Módulo de Servivio. El Saturno 5 es extraído del interior del VAB por medio de una "oruga" mecánica, cuyas dimensiones equivalen a 1/3 de un campo de football. Se mueve a razón de 1 km/hora, hasta la plataforma de lanzamiento ubicada a 5 kilómetros de distancia del VAB. La gigantesca máquina mecánica se desplaza sobre un camino especialmente construído de casi 3 metros de espesor.

La "oruga" gigante

 

martes, 12 de julio de 2011

Apolo 11: El viaje previo

Angel Meynet narra su primera visita al Centro Espacial Kennedy en el año 1965 con motivo del despegue de la Gemini VI, y anticipándose al gran evento de 1969.



viernes, 8 de julio de 2011

Apolo 11: Cabo Cañaveral

En el mes de un nuevo aniversario de la llegada del hombre a la Luna, Angel Meynet recuerda la epopeya que vivió en primera persona.

Si algunos de los lectores fue testigo de la épica hazaña del 20 de julio de 1969, al igual que yo, estará recordando y viviendo aquellos momentos inolvidables de nuestro espíritu. Para quienes no han tenido esa oportunidad va especialmente este relato, invitándolos a acompañarme al mismo escenario de los acontecimientos.

Hace más de 40 años Cabo Cañaveral era un triángulo de unas 7000 desoladas hectáreas vírgenes, dueño de una magnífica y exuberante vegetación. En una maraña fantástica compuesta de palmeras, palmitos, helechos, mirtos, tomillos y casuarinas, se agitaba una fauna donde pululaban los caimanes y ofidios, además de una infinita variedad de aves e insectos. El Cabo está ubicado en la mitad de la costa atlántica de la Florida, y dista unos 350 kms al norte de Miami.

Enclavado en el distrito Brevard y desde hace 4 décadas sin acceso pavimentado, para llegar al lugar había que viajar por una antigua, angosta y casi pantanosa ruta, convertida hoy en la hermosa carretera "A1A". Los pantanos, las cienagas y la escasez de agua potable, eran otras de las características de la región.

 La región está dominada por los pantanos y manglares

En épocas de las grandes lluvias algunos cazadores de superficie se aventuraban hasta el Cabo, buscando la variada caza y pesca. Viejos almacenes alumbrados con pálidas lámparas alimentadas a combustible, expedían algunas bebidas y camarones del Cabo. Ninguno de los pobladores habría de imaginar, ni remotamente, que pocos años más tarde todo aquello se convertiría en un predio para la ciencia espacial...

Un día de 1950, una comisión altamente especializada llegó al lugar, integrada por militares y civiles, probó el agua de la región, se internó en la espesura por tramos impenetrables, y visitó la antigua base aérea Patrick, abandonada y descascarada, donde un par de aviones estaban amarrados a caídos postes, invadidos por la maleza. Vegetación, alimañas y tortugas gigantes, eran los únicos testigos de todo aquello.

La misión científica consideraba convertir el agreste Cabo en el campo de lanzamiento de proyectiles más grande del mundo. En síntesis, Cabo Cañaveral se convirtió de pronto en un inmenso laboratorio con un campo de tiro de 8000 km de longitud.

Cabo cañaveral desde el espacio (Foto NASA)

Un desfile constante de extraños aparatos, jamás vistos antes por la gente del lugar, comenzó entonces. Científicos y obreros de diversas especialidades llegaban diariamente a Cañaveral. Estos hechos por sí solos colmarían todo un texto.

La hasta entonces adormilada comunidad de Cocoa Beach surgió rápidamente a la luz. La gran aventura del espacio asomaba en el horizonte. Cuando en 1965 estuve en Cabo Cañaveral por primera vez para reportar el vuelo de la Géminis VI, viaje que realicé merced a los buenos oficios del gobierno de la provincia, quedé deslumbrado por aquel lugar y el mundo de la ciencia espacial, y me formulé la fiel promesa de regresar cuando el hombre se lanzara en pos de la Luna.