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lunes, 16 de julio de 2012

La Vía Láctea en el hemisferio sur (parte 1)


Todo el mundo conoce la Vía Láctea. Es uno de los más sorprendentes espectáculos de una noche clara, pues solo en una noche clara y sin luna podemos ver los contornos de su nubosa huella luminosa a través del firmamento. Los españoles la llaman "Camino de Santiago", pues el día de la peregrinación a dicho santuario, la Vía Láctea parece marcar el camino serpenteando en los cielos de Europa hacia Santiago de Compostela en España.

La mejor época para contemplar la Vía Láctea son las noches de primavera y el verano de nuestro hemisferio austral; se la ve entonces extenderse como un vasto semicírculo a jirones; el círculo dista mucho de ser liso o regular; el trazo está lleno de irregularidades. Su anchura media es de unos 20 grados, pero varía considerablemente en anchura y en luminosidad. Su ruta se extiende a través de las constelaciones boreales de Casiopea, Perseo y Auriga, pasando por entre los pies de Géminis y los cuernos de Tauro, a través de Orión (donde se hallan las célebres Tres Marías), recorriendo luego el cuello del Unicornio. En este punto penetra al hemisferio austral. Pasa por encima de la estrella más brillante del cielo: Sirio, del Can Mayor, dirigiéndose hacia la gran constelación austral de Argos (el Navío Legendario), y a través de Argos a la Cruz del Sur, penetrando a Centauro.


La Vía Láctea en el hemisferio sur (parte 2)


Cuando penetra en Centauro, la Vía Láctea se divide en dos brazos separados por una hendidura oscura, de un modo que recuerda la corriente dividida de un río alrededor de una isla. Es, sin embargo, una isla muy larga; la doble conformación de la Vía Láctea comprende una tercera parte de su curso total, es decir, 120º del círculo. Las ramas divergentes se reúnen en el hemisferio boreal, en la constelación del Cisne. El raudal más luminoso pasa por la constelación austral de Norma, siguiendo por el Altar, Escorpión y Sagitario, a lo largo del arco de Sagitario, hasta el Serpentario, penetrando aquí de nuevo en el hemisferio Boreal. Luego continúa por Águila, Sagita (la Flecha), y Vulpecula (la Zorra), llegando al Cisne. El raudal luminoso, que es ahora uno solo, pasa por Lacerta y Cefeo, para llegar al punto de partida en Casiopea.

Hoy sabemos que la vía Láctea es una fantástica colección de soles y nubes gaseosas, cuya masa total equivale a la de 200.000 millones de soles. La Vía Láctea es una típica galaxia en forma de espiral, con un diámetro mayor de 100.000 años luz. El Sol, con su cortejo planetario, se halla situado a unos 32.000 años luz del centro galáctico.


 La Vía Láctea desde el hemisferio sur en 360 grados. Composición obtenida a partir de 37 fotografías en un tiempo total de exposición de 30 minutos, por el Observatorio Astronómico de Paranal, en Chile (el observatorio astronómico de luz visible más avanzado del mundo). Crédito: ESO, the European Southern Observatory. Clic para ampliar.

lunes, 4 de junio de 2012

La Expansión del Universo

Estudiando los espectrogramas de las diferentes galaxias, el astrónomo Slipher, del observatorio Lowell, en 1925 comprobó con asombro que la mayoría de las galaxias mostraban un corrimiento hacia el extremo rojo del espectro, de sus rayas, pareciendo indicar, de acuerdo con el conocido "efecto Doppler", que se separan del observador. Las posteriores investigaciones del astrónomo Hubble y más tarde de Humason, confirmaron aquellas observaciones, y precisaron esa aparente fuga de las galaxias. La fuga es tanto mayor cuanto mayor es la distancia.

Así, las galaxias lejanas de la constelación de la Virgen, situadas a varios millones de años-luz, parecen alejarse de nosotros a unos 1.000 kilómetros cada segundo. En la constelación de los Gemelos, una galaxia se aleja de nosotros a 25.000 kilómetros por segundo. Otras galaxias de la constelación boreal del Boyero parece escaparse en las profundidades del espacio a unos 80.000 kilómetros por segundo, Las galaxias más alejadas descubiertas por mayores telescopios del mundo, según el desplazamiento de sus rayas espectrales, se alejarían a la increíble velocidad de 140.000 kilómetros por segundo, que, como podrá comprobarse, correspondería a casi la mitad de la velocidad de la luz.

La interpretación de este corrimiento hacia el rojo, como expresión de una velocidad de fuga de las galaxias, ha dado origen a la hipótesis denominada "expansión del universo".

lunes, 23 de abril de 2012

Galaxias irregulares

Finalmente podemos enumerar otro tipo de galaxia llamado del tipo "irregular", que no presenta una forma definida. Se componen de estrellas, gas y polvo interestelar. Se las designa con las letras "Irr". Existe además un tipo intermedio de galaxias que se halla clasificado según las letras "S0" (S cero), y presentan las características de las galaxias elípticas o esferoidales, con un núcleo altamente definido. Este tipo de galaxias podría ser considerado como una galaxia donde aún no se han desarrollado los brazos, lo que la convertiría en el futuro en una galaxia espiral típica.

El astrónomo E. Hubble sugirió que existiría un real orden evolutivo para todas las galaxias. Según este astrónomo, se formarían las galaxias comenzando a constituirse los de tipo elíptico, desde "E0" a "E7". Pasarían después por la fase "S0" para proseguir por alguna de las ramas de las espirales, ya sean las típicas "Sa" etc, hasta las del tipo "SBa" etc.


lunes, 26 de marzo de 2012

Fotos: Galaxia del sombrero

Imagen infrarroja retocada digitalmente de la galaxia del Sombrero (Messier 104, o NGC 4594), una galaxia espiral situada en la constelación de Virgo, a unos 28 millones de años luz y de un diámetro aproximado de 50.000 años luz. La fotografía la tomó el Telescopio espacial Spitzer, lanzado al espacio en 2003. Clic para ampliar.


Crédito: R. Kennicutt (Steward Obs.) et al., SSC, JPL, Caltech, NASA

lunes, 6 de febrero de 2012

Galaxias espirales

Luego de una pausa volvemos a reactivar el blog, con el objeto de difundir los más interesantes aspectos de la astronomía y la astronáutica. Desde este espacio queremos agradecerles su lectura, esperando que el 2012 la cantidad de amigos que comparten esta pasión crezca más y más.

Dijimos anteriormente que las galaxias se clasifican en tres grandes grupos: elípticas, espirales e irregulares. Las galaxias espirales, que se designan con una letra "S", están formadas por brazos en espiral que parten de una región central densa y brillante donde se concentra la estela mayor. Estos brazos espirales por lo general suelen envolver literalmente al núcleo. 

Las galaxias de este tipo constan de las subdivisiones siguientes: 
"Sa" se caracterizan por un núcleo grande con por lo menos dos brazos a su alrededor. "Sb" poseen un núcleo más pequeño y brazos algo más extendidos y abiertos. "Sc" presentan un núcleo más pequeño aún y brazos epirales muy extendidos y abiertos.
Nuestra galaxia ha demostrado ser una de las denominadas "Sb".

Entre las galaxias espirales existen otras que guardan cierta relación con las del tipo "S", dividiéndose en iguales subclases. Una especie de "barra" parece partir del núcleo, en cuyos extremos aparecen los brazos en espiral. Por esa razón se las denomina "espirales barradas o barreadas". Se indican con las letras SBa, SBb y SBc, a medida que los núcleos van siendo más pequeños con brazos más prolongados a partir de los extremos de las "barras".

Clic en la imagen  para ampliar

martes, 4 de octubre de 2011

Galaxias elípticas

El gran astrónomo norteamericano Edwin P. Hubble realizó durante muchos años estudios sistemáticos de las galaxias externas, descubriendo características entre ellas que lo condujeron a clasificarlas de acuerdo a sus apariencias y formas, en diversos tipos, a saber: ELÍPTICAS, ESPIRALES E IRREGULARES.

Las galaxias elípticas se observan a través de los telescopios como discos de forma aplanada, mostrando en varios casos verdaderas conformaciones elipsoidales. Tienen diversos grados de aplanamiento, los que van desde una esfera hasta formas lenticulares (convexas), a las que se las designa con una letra E seguida de los números 0, 1, 2 hasta 7, de acuerdo a su elipticidad creciente. Naturalmente, las E0 representan a las galaxias aparentemente esféricas.



Al respecto sería interesante acotar que este tipo de galaxia está constituído prácticamente sólo de estrellas, no hallándose rastros de nubes gaseosas o de materia interestelar, como ocurre con galaxias como la nuestra o la mayoría de las espirales. Se asemejan a cúmulos globulares como aquellos que forman el "halo" de la Vía Láctea. Son galaxias de dimensiones modestas, y a través de poderosos telescopios pueden individualizarse las estrellas periféricas como pequeñísimos puntos luminosos. Las regiones centrales, muy pobladas, no pueden ser resueltas en estrellas.

martes, 14 de junio de 2011

La Vía Láctea y sus vecinas

La Vía Láctea es una entre miles de millones de galaxias esparcidas en los espacios siderales. Nuestra galaxia está formada por miles de millones de estrellas o soles, conformando una masa equivalente a unos doscientos mil millones de estrellas.

 La observación telescópica profunda revela la existencia de otros sistemas semejantes a la Vía Láctea, constituídos por estrellas, cúmulos, nebulosas, y probablemente contengan sistemas planetarios. Estas galaxias poseen diámetros entre 6.000 y 15.000 años-luz. Solo a través de los más poderosos telescopios ha sido posible distinguir en algunos casos, objetos constitutivos de aquellos "universos islas", cuyas distancias son inmensas.

Al igual que las estrellas, las galaxias tienden a formar agrupaciones, algunas de las cuales cuentan con miles, o decenas de miles de miembros, mientras que en otros casos unos pocos miembros conforman una pequeña familia de veinte o treinta galaxias. Nuestra propia Vía Láctea forma parte de un grupo de alrededor de veinticinco galaxias. Las distancias mutuas oscilan entre uno y dos millones de años luz.

 
El cúmulo local, integrado por la Vía Láctea y Andrómeda entre otras (clic para ampliar)

La galaxia más cercana a la nuestra está situada en la conocida constelación boreal de Andrómeda, y su distancia es cercana a los dos millones de años luz. Esta galaxia, la más brillante de las galaxias externas si exceptuamos las Nubes de Magallanes, ha contribuído extraordinariamente al conocimiento de la estructura de nuestra Vía Láctea, principalmente cuando comenzaron a operar los mayores telescopios del mundo.